Ojo y Oído

Ojo Ojo Oido

Otro tema que permanece sin respuesta por parte de la teoría de la evolución es la excelente calidad de la percepción en el ojo y en el oído.

Antes de pasar al tema de la vista explicaremos resumidamente "como funciona la visión". Los rayos de luz que provienen de un objeto, impresionan de manera invertida en la retina del ojo. Entonces esos rayos son transmitidos como señales eléctricas por medio de células y llegan a un punto pequeño en la parte de atrás del cerebro llamado centro de la visión. Esas señales eléctricas son percibidas en dicho centro como una imagen después de una serie de procesos. Con este antecedente técnico, consideremos algunas otras cosas.

El cerebro está aislado de la luz. Eso significa que el cerebro está totalmente en la oscuridad y la luz no llega allí, incluido el centro de la visión, el cual puede ser el lugar más oscuro jamás conocido. Sin embargo, en esa oscuridad extrema usted observa un mundo luminoso, brillante.

La imagen formada en el ojo es tan precisa y bien definida que incluso la tecnología del siglo XX no ha sido capaz de obtenerla. Por ejemplo, mire el libro que está leyendo y las manos con las que lo sostiene y luego levante la cabeza para mirar a su alrededor. ¿Ha visto alguna vez una imagen precisa y definida como esa en algún aparato? Ni la más elaborada pantalla de TV producida por la mejor empresa del mundo puede proveer una imagen así. Es decir, una imagen tridimensional con sus respectivos colores y sumamente definida. Durante más de 100 años miles de ingenieros han intentado alcanzar esa definición fijándose pautas extremadamente elevadas, realizando innumerables investigaciones, planes e invenciones y montando talleres al efecto. Si observa de nuevo la pantalla de TV, el libro que lee y las manos en que lo apoya, verá que hay una gran diferencia de definición y precisión entre lo que ve en la pantalla con respecto al libro y sus manos. Además, en la pantalla se ve una imagen bidimensional, en tanto que los ojos contemplan naturalmente de modo tridimensional, con profundidad. También verá en la pantalla algún trazo borroso o una mancha que seguramente no existe en la vista.

Miles de ingenieros han intentado durante muchos años construir una TV tridimensional y alcanzar la calidad de visión del ojo. Consiguieron diseñar un sistema de TV tridimensional, pero no es posible observarla sin ponerse lentes al efecto. Además, se trata solamente de una tridimensión artificial. Cuanto mayor la formación de manchas o trozos borrosos, el primer plano aparece desencajado. Nunca ha sido posible producir una visión precisa y definida como la del ojo. Tanto en la cámara (de filmación o de foto) como en la TV existe una pérdida de calidad de imagen.

Los evolucionistas suponen que el mecanismo que produce esa imagen precisa y definida se ha constituido por casualidad. Pero si alguien les dice que el aparato de TV que tienen en sus casas se formó casualmente al reunirse todos los átomos con un orden determinado, ¿qué pensaría usted? ¿Cómo los átomos pueden hacer algo que miles de personas no logran?

Todo el esfuerzo volcado en investigaciones, tecnología, laboratorios, grandes complejos industriales, usando los más avanzados artificios, no han sido capaces de hacer más de lo que conocemos.

Si no puede formarse de manera casual un dispositivo que produce una imagen más primitiva que la captada por el ojo, es evidente que éste y su visión tampoco pueden ser productos de la casualidad. Esa superioridad en la definición y precisión del ojo y su visión es dada por Dios, Quien tiene poder sobre todas las cosas.

El mismo criterio se aplica al oído. El oído exterior recoge los sonidos disponibles por medio de la aurícula y los dirige al oído medio, el cual transmite las vibraciones intensificándolas. El oído interno envía dichas vibraciones al cerebro en la forma de señales eléctricas. Como sucede con la vista, el acto de oír finaliza en el centro de la audición en el cerebro.

Lo que sucede con el ojo es también valedero para el oído. Es decir, el cerebro está aislado del sonido externo como de la luz: en su interior no hay sonido. Por lo tanto, no importa el tipo de ruido que haya en el exterior. En el interior del cerebro hay un silencio completo. Sin embargo, el cerebro percibe extraordinarios sonidos, como la sinfonía de una orquesta y todos los ruidos de una plaza colmada de gente. Si con un dispositivo especial se mide el nivel de sonido en el cerebro, se comprobará que allí existe un silencio completo.

Comparemos de nuevo la elevada calidad y la tecnología superior presente en el oído y en el cerebro con la tecnología producida por los seres humanos. Como en el caso de las imágenes, se han invertido décadas de esfuerzos para generar y reproducir sonidos fieles al original. A pesar de todo lo hecho, hasta ahora no se ha obtenido ningún sonido con la misma definición y claridad como lo percibe el oído. Incluso en los sistemas de más alta fidelidad se pierden algunos sonidos o se oye un silbido antes que comience la música. Sin embargo, los sonidos producidos por la tecnología del cuerpo humano son extremadamente definidos y claros. El oído humano (normal) nunca percibe un sonido acompañado de un silbido o con parásitos atmosféricos, cosas que se presentan en equipos de alta fidelidad. El oído percibe el sonido exactamente como es, definido y claro. Así ha sido desde la creación del ser humano.

En resumen, la tecnología en nuestro cuerpo es muy superior a la que ha producido el género humano usando toda la información, experiencia y oportunidades acumuladas. Nadie dirá que un equipo de alta fidelidad o una cámara fotográfica pasó a existir como producto de la casualidad. ¿Cómo se puede suponer entonces que las tecnologías existentes en el cuerpo humano --superior a las inventadas por el ser humano-- pudieron haber pasado a existir como resultado de una cadena de coincidencias llamada evolución?

Es evidente que el ojo, el oído, y en realidad todas las otras partes del cuerpo humano, son productos de una creación muy superior. Son indicios, transparentes como el cristal, de la creación única y sin par de Dios, de Su eterno conocimiento y poder.

La razón por la que mencionamos aquí los sentidos de la audición y de la visión se debe a la incapacidad de los evolucionistas para comprender evidencias de la creación tan claras como estas. Si algún día le pide a algún evolucionista que le explique cómo se hizo posible en el ojo y en el oído ese diseño y tecnología excelente como resultado de la casualidad, verá que es incapaz de darle alguna respuesta lógica y razonable. Incluso Darwin en su carta del 3/4/1860 a Asa Gray escribió que "la meditación sobre el ojo me dejó totalmente frío", y confesó la desesperación de los evolucionistas frente al diseño excelente de los organismos vivientes.

Estudio Molecular

46 cromosomas en los seres humanos y 48 cromosomas en algunos monos como los chimpancés.

Ota Benga

El nativo africano puesto en una jaula. Exhibido bajo la denominación de "antiguo ancestro del ser humano"

Hombre de Nebraska

Un solo diente de cerdo. Basándose en ese solo diente se hicieron dibujos de la cabeza y del cuerpo del "Hombre de Nebraska".

Hombre de Piltdown

¡La quijada de un oragutan y un craneo humano! El fósil fue presentado como una evidencia importante de la evolución humana.

Otros