Nativos de Tanzania

Nativos de Tanzania Craneo Instituto Smithsoniano

Instituto Smithsoniano

Después de la publicación de "Origin of Species” (El Origen de las Especies), libro en el que Darwin trata de demostrar de dónde proviene el ser humano, se inició una gran campaña para encontrar los fósiles que se podrían presentar como evidencias en apoyo de la teoría de la evolución. Los arqueólogos empezaron la búsqueda de fósiles de criaturas imaginarias llamadas "formas transitorias". Durante décadas excavaron en distintas partes del globo pero sin éxito. El desengaño del caso los condujo, eventualmente, a la invención del "hombre de Piltdown". En 1912 el biólogo inglés Charles Dawson acomodó la quijada de un orangután en un esqueleto humano y lo exhibió como una "forma transitoria" entre el mono y el hombre. Tuvieron que pasar treinta y siete años para que se aclare que dicho "hombre de Piltdown", expuesto en el Museo Británico como la evidencia más importante de la teoría evolucionista, era una falsificación. Así y todo, los evolucionistas siguen desarrollando métodos tramposos más sofisticados.

Entretanto algunos de ellos sostuvieron con firmeza la idea de la existencia de "fósiles vivientes". De acuerdo con esta creencia, si el género humano tenía como ancestro a los monos, en alguna parte del mundo deberían existir algunos seres semihumanos que aún no completaron el proceso evolutivo. Hacia fines de 1800 encontraron a sus víctimas. Los nativos de Tanzania, llamados "aborígenes", fueron designados como "evidencias vivientes de la evolución".

La diferente estructura de la órbita y la relativamente pesada mandíbula inferior de los aborígenes, fueron las razones principales para definir a estos seres humanos como "formas transitorias". Los arqueólogos evolucionistas y muchos "cazadores de fósiles" que se les unieron, se pusieron a excavar en las tumbas de los aborígenes y llevaron los cráneos a los museos evolucionistas occidentales, distribuyéndose enseguida a cada una de las instituciones y escuelas del hemisferio como confirmación de la teoría de la evolución.

Los "cazadores de fósiles" no vacilaron en convertirse en "cazadores de cabezas" cuando la cantidad de tumbas no fueron suficientes para cubrir sus necesidades. Dado que los aborígenes representaban "formas transitorias", tenían que ser considerados como animales antes que como seres humanos. ¡Por el amor al desarrollo de la ciencia, los aborígenes podían ser sacrificados como conejillos de India!

Los "cazadores de cabezas" asesinaron a los aborígenes y legitimaron ese acto afirmando que lo hacían por la ciencia. Los cráneos de los nativos cazados fueron vendidos a los museos después de someterlos a algunos tratamientos químicos que los hacía parecer más antiguos. Los agujeros producidos por las balas fueron rellenados con el mayor esmero. Según "Creation Magazine" publicada en Australia, un grupo de observadores llegados de South Galler se estremecieron cuando vieron que decenas de hombres, mujeres y niños fueron asesinados por los evolucionistas. De entre los asesinados se eligieron cuarenta y cinco cráneos, a los que se eliminó el tejido que los cubría, y se los hirvió. Los diez mejores fueron embalados para enviarlos a Inglaterra.

Aún hoy día podemos ver en los depósitos del Instituto Smithsoniano miles de cráneos de aborígenes. Algunos pertenecen a los cadáveres extraídos de las tumbas, mientras que otros son de gente inocente asesinada para reivindicar la teoría de la evolución.

Entre las víctimas africanas de la violencia evolucionista, la más conocida fue el pigmeo Ota Benga.

Dado que la teoría de la evolución no era una teoría o hipótesis científica más, sino una "ideología" que tenía que ser reivindicada, sus defensores cometieron o aprobaron las masacres realizadas sin la mínima vacilación. A esa gente le parecía legítimo incluso la masacre, para la justificación de la "mentira".

A eso se debe que dicha "mentira" sea el fundamento del orden mundial que erigieron los evolucionistas.

Estudio Molecular

46 cromosomas en los seres humanos y 48 cromosomas en algunos monos como los chimpancés.

Ota Benga

El nativo africano puesto en una jaula. Exhibido bajo la denominación de "antiguo ancestro del ser humano"

Hombre de Nebraska

Un solo diente de cerdo. Basándose en ese solo diente se hicieron dibujos de la cabeza y del cuerpo del "Hombre de Nebraska".

Hombre de Piltdown

¡La quijada de un oragutan y un craneo humano! El fósil fue presentado como una evidencia importante de la evolución humana.

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